South America

2017
Coscia, M., Cheston, T. & Hausmann, R., 2017. Institutions vs. Social Interactions in Driving Economic Convergence: Evidence from Colombia.Abstract

Are regions poor because they have bad institutions or are they poor because they are disconnected from the social channels through which technology diffuses? This paper tests institutional and technological theories of economic convergence by looking at income convergence across Colombian municipalities. We use formal employment and wage data to estimate growth of income per capita at the municipal level. In Colombia, municipalities are organized into 32 departamentos or states. We use cellphone metadata to cluster municipalities into 32 communication clusters, defined as a set of municipalities that are densely connected through phone calls. We show that these two forms of grouping municipalities are very different. We study the effect on municipal income growth of the characteristics of both the state and the communication cluster to which the municipality belongs. We find that belonging to a richer communication cluster accelerates convergence, while belonging to a richer state does not. This result is robust to controlling for state fixed effects when studying the impact of communication clusters and vice versa. The results point to the importance of social interactions rather than formal institutions in the growth process.

 

colombia_convergence_cidwp_331.pdf
2016
O'Clery, N., Gomez-Lievano, A. & Lora, E., 2016. The Path to Labor Formality: Urban Agglomeration and the Emergence of Complex Industries.Abstract

Labor informality, associated with low productivity and lack of access to social security services, dogs developing countries around the world. Rates of labor (in)formality, however, vary widely within countries. This paper presents a new stylized fact, namely the systematic positive relationship between the rate of labor formality and the working age population in cities. We hypothesize that this phenomenon occurs through the emergence of complex economic activities: as cities become larger, labor is allocated into increasingly complex industries as firms combine complementary capabilities derived from a more diverse pool of workers. Using data from Colombia, we use a network-based model to show that the technological proximity (derived from worker transitions between industry pairs) of current industries in a city to potential new complex industries governs the growth of the formal sector in the city. The mechanism proposed has robust strong predictive power, and fares better than alternative explanations of (in)formality.

rfwp_78.pdf
O'Clery, N. & Lora, E., 2016. City Size, Distance and Formal Employment.Abstract

Cities thrive through the diversity of their occupants because the availability of complementary skills enables firms in the formal sector to grow, delivering increasingly sophisticated products and services. The appearance of new industries is path dependent in that new economic activities build on existing strengths, leading cities to both diversify and specialize in distinct areas. Hence, the location of necessary capabilities, and in particular the distance between firms and people with the skills they need, is key to the success of urban agglomerations. Using data for Colombia, this paper assesses the extent to which cities benefit from skills and capabilities available in their surrounding catchment areas. Without assuming a prioria a definition for cities, we sequentially agglomerate the 96 urban municipalities larger than 50,000 people based on commuting time. We show that a level of agglomeration equivalent to between 45 and 75 minutes of commuting time, corresponding to between 62 and 43 cities, maximizes the impact that the availability of skills has on the ability of agglomerations to generate formal employment. Smaller urban municipalities stand to gain more in the process of agglomeration. A range of policy implications are discussed.

citysize_rfwp77.pdf
España, L.P., Morales, J.R. & Barrios, D., 2016. Pobreza, cobertura de las Misiones y necesidades de protección social para la reforma económica de Venezuela.Abstract

Incluso antes de que se iniciara la crisis de los precios petroleros en 2014, los avances en la reducción de la pobreza en Venezuela habían cesado y así lo demostraban las cifras oficiales. Según el INE entre 2008 y 2013 el porcentaje de la población en situación de pobreza se había mantenido casi igual al pasar de 33,1% a 34,2%.

Estas son las últimas cifras oficiales de pobreza de ingreso que disponemos ya que la última contabilización oficial de porcentaje de población en situación de pobreza es la del segundo semestre de 2013[1]. A partir de ese momento la descripción social de la pobreza en Venezuela ha dependido de estudios independientes realizados entre otros, por un consorcio de varias universidades del país[2] que dan cuenta de la evolución de la pobreza entre 2014 y 2015 (ENCOVI, 2014 y 2015), años donde se precipitaron los precios del petróleo hasta un tercio de lo que llegaron a ser durante 2008 acelerando un proceso de deterioro en los indicadores de desempeño económico y bienestar del hogar.

Según estas fuentes independientes de información la pobreza de ingresos en Venezuela habría llegado hasta un 55% en 2014 y 76% en 2015. Cifras que por sí solas hablan de la necesidad diseñar un plan de reformas económicas y sociales para hacerle frente al impacto social de la caída de los precios del petróleo, así como al conjunto de factores, más allá de los precios del crudo, que han llevado al país a tres años continuos de recesión y aumento de la pobreza.

En atención a lo anterior, el presente trabajo se enmarca dentro del conjunto de ejercicios de investigación que son necesarios para poder diseñar un programa de estabilización económica y su correspondiente plan de protección social. En ese sentido, en lo que sigue trataremos de dimensionar el número de familias que necesitarían formar parte de este potencial plan de protección social.

Para ello nos valdremos como fuente de información de la ENCOVI 2014 y 2015, encuestas desde las cuales no sólo tenemos información para contabilizar los hogares e individuos en estado de necesidad, sino además las coberturas probables de los programas sociales (Misiones) que actualmente implementa el gobierno de Venezuela, para de esta forma estimar; en primer lugar, las familias en situación de pobreza que reciben beneficios sociales; en segundo lugar las que estando en esa condición de pobreza no los reciben y; por último, y con miras a la reforma de los programas y la introducción de elementos de progresividad distributiva, los beneficiarios que aún sin ser población objetivo, por no estar en situación de pobreza, son receptores de transferencias, pensiones o becas por parte del Estado.

Adicionalmente a lo anterior, las políticas de control de cambio y la regulación de los precios, aunado a los problemas de abastecimiento, han hecho que los precios de los bienes a los que tienen acceso los distintos grupos sociales varían según si se adquieren en los mercados controlados o en los informales. Estos diferenciales de precios son muy importantes y están generando impactos distributivos difíciles de estimar, pero fundamentales para entender las necesidades de protección social que requieren los hogares para cubrir la canasta de productos básicos.

Es por ello que este trabajo también se propone describir a muy alto nivel los problemas distributivos generados por los diferenciales de precios. Si bien probablemente no sea posible llegar a conclusiones definitivas, al menos plantearemos lo relevante del tema para entender como la escasez de productos y las regulaciones de precios han introducido un conjunto de distorsiones en los precios y en el acceso a los bienes esenciales y presentaremos algunos de los dilemas y preguntas que estas distorsiones generan al momento de analizar la capacidad de satisfacer necesidades básicas en Venezuela.

[1] En Agosto de 2016, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó estadísticas sobre el porcentaje de hogares en situación de pobreza por primera vez desde el año 2013. La serie fue actualizada para incluir los datos de 2014 y el primer semestre de 2015. Para el primer semestre de 2014 la cifra de hogares en situación de pobreza por ingreso alcanzó 29,5%, para el segundo semestre de ese año llegó a 32,6% y finalmente para el primer semestre de 2015 33,1% de los hogares se encontraban en situación de pobreza por ingresos. Sin embargo, el INE no ha hecho públicas ni el valor de Canasta Alimentaria Normativa para 2015, ni las Encuestas de Hogares que sustentan este cálculo ni las cifras de pobreza por ingreso como porcentaje de la población.

[2] Nos referimos a la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) realizadas en 2014 y 2015 por la Universidad católica Andrés Bello, la Universidad Simón Bolívar y la Central de Venezuela. Los resultados e informe de la encuesta 2014 pueden verse en: Zuñiga, Genny y González, Marino. Una mirada a la situación social de la población venezolana. Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. 2014. IIES-UCAB. Caracas. 2015, El informe de la encuesta del 2015 está en elaboración pero la base de datos está disponible en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB.

cid_rfwp74.pdf