Diagnostico de Crecimiento de Chiapas: La Trampa de la Baja Productividad

Abstract:

Chiapas no sólo es la entidad de menor ingreso per cápita de México, sino también la que menos creció durante la última década. En consecuencia, la brecha que lo separa del resto del país ha venido ampliándose significativamente. Este desempeño contrasta con el entorno de relativa estabilidad macroeconómica e institucional que ha prevalecido durante este período.

El bajo nivel de ingreso de Chiapas es consistente con la incapacidad que exhibe el estado para producir cosas que pueda vender más allá de sus límites. Sus exportaciones per cápita son de las más bajas de México, y están concentradas en una serie de productos primarios agrícolas, que se transan en mercados altamente competitivos de muy bajos márgenes.

¿Cuáles son las razones detrás del pobre desempeño económico de Chiapas? Este documento sigue la metodología de diagnóstico de crecimiento desarrollada por Hausmann, Rodrik y Velasco (2005), adaptándola a un contexto sub-nacional. Nuestro objetivo sigue siendo el mismo: identificar las principales restricciones al crecimiento económico de Chiapas.

De acuerdo con los resultados de nuestro análisis, las principales restricciones al crecimiento del estado no se encuentran en ninguno de los sospechosos habituales. Los bajos niveles de educación en alguna medida están asociados al atraso de Chiapas, pero apenas alcanzan para explicar una pequeña parte de la brecha. La orografía y el clima de Chiapas representan un reto para el levantamiento y mantenimiento de su infraestructura, pero esta última no aparece como la principal restricción al desarrollo de su tejido productivo. Tampoco hay evidencia de fallas en los mercados de crédito. Los bajos niveles de crédito privado en Chiapas están más asociados a la baja productividad de las actividades económicas que allí se realizan, que a cuellos de botella o insuficiencias en la oferta de financiamiento.

Nuestra conclusión es que Chiapas se encuentra en una trampa de (baja) productividad. Su principal problema es que tiene una economía de muy baja complejidad o sofisticación, que refleja sus pocas capacidades productivas. Los sistemas de producción modernos requieren de un número de insumos complementarios que están ausentes en Chiapas. En ese contexto, la diversidad productiva y la inversión privada son bajas, porque los retornos a la inversión son también muy bajos. Dado que la demanda derivada de inversión privada es baja, inhibe el surgimiento de una oferta de insumos complementarios, dando lugar a un problema de coordinación similar al del huevo y la gallina. Resolver este problema de coordinación requiere de la intervención del estado. Algunos de los pocos casos de exportaciones de manufacturas que existen en Chiapas han resultado de intervenciones exitosas del estado para coordinar la existencia de los insumos necesarios para la producción con la demanda por ellos. Esta característica provee el sustento argumental que justifica la creación de las Zonas Económicas Especiales.

En Chiapas, esta situación se ve además agravada por la conjunción de tres factores: (1) altas transferencias gubernamentales, (2) carencia de transporte público y (3) bajo nivel educativo.

Las transferencias gubernamentales traen efectos similares a los que se identifican en la literatura económica de la enfermedad holandesa: encarecer los costos relativos de los bienes transables, inclinando la actividad económica hacia los sectores no-transables. La ausencia de un sistema de transporte público reduce de manera directa el beneficio neto de trabajar en la ciudad si se vive en el campo. Así, se ha establecido un equilibrio dual con diferencias significativas entre remuneraciones a través de todo el rango de profesiones y ocupaciones entre las ciudades y sus comunidades rurales más próximas. Por último, aunque Chiapas ha venido cerrando gradualmente la brecha educativa que lo separa del resto del país, aún existen diferencias significativas. En nuestra opinión, esa brecha se debe a que la decisión de acumular años de escolaridad es en parte endógena a los retornos que se obtienen de la educación. Visto así, las brechas de educación vendrían a ser un espejo de las diferencias en términos de los métodos de producción que predominan en Chiapas, en contraste con el resto del país. Por esa razón observamos que si bien los retornos a la educación son mayores en Chiapas, para cada nivel educativo es más rentable emigrar (a un lugar donde existan otros insumos complementarios que hagan posible una productividad mayor y un mayor salario) que quedarse a trabajar en la entidad. Los emigrantes chiapanecos, aunque son pocos, perciben ingresos similares a los trabajadores con igual nivel de educación en el lugar de destino.

Las implicaciones en términos de política de este diagnóstico apuntan hacia la necesidad de aprovechar el conocimiento que ya existe en los mayores centros poblados de Chiapas y en el resto de México, para promover la diversificación hacia otras actividades más complejas que puedan construir sobre las capacidades ya existentes en la zona. La creación de un sistema de transporte público que vincule a las comunidades rurales que rodean la ciudad podría resolver la restricción de la escasez de mano de obra, a la vez que abre mayores oportunidades de trabajo urbano para los habitantes de comunidades rurales vecinas. Este es un ejemplo típico de la dinámica del huevo y la gallina que predomina en Chiapas, toda vez que se requiere de una escala mínima de operación para la creación de un sistema eficiente de transporte público, que a su vez no será posible en tanto no exista suficiente demanda de transporte.

Nuestra prescripción sugiere que llevemos la montaña a Mahoma, dado que Mahoma no ha ido a la montaña. Es decir, procurar resolver los problemas de coordinación a través de una intervención que acerque las oportunidades de trabajo a donde están los trabajadores, dado que bajo las condiciones actuales a estos últimos no les resulta rentable acercarse a donde están las oportunidades de trabajo. Hay zonas rurales con bajas tasas de participación y altas tasas de pobreza en la vecindad de San Cristóbal de las Casas. Esta también es una región donde existe mucha incertidumbre para la actividad económica privada, toda vez que predomina allí la existencia de territorios ejidales de propiedad comunitaria. Una implicación de nuestro análisis podría ser crear un Parque Industrial  alrededor de San Cristóbal, que resuelva la carencia de bienes públicos que ha mantenido alejada la actividad económica privada (inseguridad jurídica, dificultad para conseguir terrenos, conflictividad social), y a la vez acerque a las empresas a donde se encuentra la mano de obra disponible. La experiencia dentro de Chiapas de empresas como Arnecom-Yazaki indica que con períodos cortos de entrenamiento, los trabajadores podrían integrarse a sistemas relativamente modernos y ocuparse de forma productiva.

Esta solución es un escalón sobre el cual se puede entrar en una dinámica sostenida de desarrollo, a través de mejoras sucesivas en la productividad derivada de la transformación productiva y de la adopción progresiva de sistemas de producción más modernos. Para crecer, Chiapas debe empezar por aprender a hacer cosas que ya se producen en el resto de México y pueda vender fuera del estado. A partir de allí, se empezará a crear el tejido económico y el conocimiento asociado a métodos más modernos de producción, y de allí gradualmente se podría desarrollar la capacidad exportadora y pasar a actividades más complejas. Ese proceso requiere de una coordinación entre los diferentes actores, gobierno (nacional y regional), sector privado, y academia, con el objetivo de buscar proactivamente actividades adyacentes, así como identificar y resolver los respectivos cuellos de botella de forma dinámica.

CID Working Paper: 304
Last updated on 02/10/2016