Poverty

2016
España, L.P., Morales, J.R. & Barrios, D., 2016. Pobreza, cobertura de las Misiones y necesidades de protección social para la reforma económica de Venezuela.Abstract

Incluso antes de que se iniciara la crisis de los precios petroleros en 2014, los avances en la reducción de la pobreza en Venezuela habían cesado y así lo demostraban las cifras oficiales. Según el INE entre 2008 y 2013 el porcentaje de la población en situación de pobreza se había mantenido casi igual al pasar de 33,1% a 34,2%.

Estas son las últimas cifras oficiales de pobreza de ingreso que disponemos ya que la última contabilización oficial de porcentaje de población en situación de pobreza es la del segundo semestre de 2013[1]. A partir de ese momento la descripción social de la pobreza en Venezuela ha dependido de estudios independientes realizados entre otros, por un consorcio de varias universidades del país[2] que dan cuenta de la evolución de la pobreza entre 2014 y 2015 (ENCOVI, 2014 y 2015), años donde se precipitaron los precios del petróleo hasta un tercio de lo que llegaron a ser durante 2008 acelerando un proceso de deterioro en los indicadores de desempeño económico y bienestar del hogar.

Según estas fuentes independientes de información la pobreza de ingresos en Venezuela habría llegado hasta un 55% en 2014 y 76% en 2015. Cifras que por sí solas hablan de la necesidad diseñar un plan de reformas económicas y sociales para hacerle frente al impacto social de la caída de los precios del petróleo, así como al conjunto de factores, más allá de los precios del crudo, que han llevado al país a tres años continuos de recesión y aumento de la pobreza.

En atención a lo anterior, el presente trabajo se enmarca dentro del conjunto de ejercicios de investigación que son necesarios para poder diseñar un programa de estabilización económica y su correspondiente plan de protección social. En ese sentido, en lo que sigue trataremos de dimensionar el número de familias que necesitarían formar parte de este potencial plan de protección social.

Para ello nos valdremos como fuente de información de la ENCOVI 2014 y 2015, encuestas desde las cuales no sólo tenemos información para contabilizar los hogares e individuos en estado de necesidad, sino además las coberturas probables de los programas sociales (Misiones) que actualmente implementa el gobierno de Venezuela, para de esta forma estimar; en primer lugar, las familias en situación de pobreza que reciben beneficios sociales; en segundo lugar las que estando en esa condición de pobreza no los reciben y; por último, y con miras a la reforma de los programas y la introducción de elementos de progresividad distributiva, los beneficiarios que aún sin ser población objetivo, por no estar en situación de pobreza, son receptores de transferencias, pensiones o becas por parte del Estado.

Adicionalmente a lo anterior, las políticas de control de cambio y la regulación de los precios, aunado a los problemas de abastecimiento, han hecho que los precios de los bienes a los que tienen acceso los distintos grupos sociales varían según si se adquieren en los mercados controlados o en los informales. Estos diferenciales de precios son muy importantes y están generando impactos distributivos difíciles de estimar, pero fundamentales para entender las necesidades de protección social que requieren los hogares para cubrir la canasta de productos básicos.

Es por ello que este trabajo también se propone describir a muy alto nivel los problemas distributivos generados por los diferenciales de precios. Si bien probablemente no sea posible llegar a conclusiones definitivas, al menos plantearemos lo relevante del tema para entender como la escasez de productos y las regulaciones de precios han introducido un conjunto de distorsiones en los precios y en el acceso a los bienes esenciales y presentaremos algunos de los dilemas y preguntas que estas distorsiones generan al momento de analizar la capacidad de satisfacer necesidades básicas en Venezuela.

[1] En Agosto de 2016, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó estadísticas sobre el porcentaje de hogares en situación de pobreza por primera vez desde el año 2013. La serie fue actualizada para incluir los datos de 2014 y el primer semestre de 2015. Para el primer semestre de 2014 la cifra de hogares en situación de pobreza por ingreso alcanzó 29,5%, para el segundo semestre de ese año llegó a 32,6% y finalmente para el primer semestre de 2015 33,1% de los hogares se encontraban en situación de pobreza por ingresos. Sin embargo, el INE no ha hecho públicas ni el valor de Canasta Alimentaria Normativa para 2015, ni las Encuestas de Hogares que sustentan este cálculo ni las cifras de pobreza por ingreso como porcentaje de la población.

[2] Nos referimos a la Encuesta Nacional de Condiciones de Vida (ENCOVI) realizadas en 2014 y 2015 por la Universidad católica Andrés Bello, la Universidad Simón Bolívar y la Central de Venezuela. Los resultados e informe de la encuesta 2014 pueden verse en: Zuñiga, Genny y González, Marino. Una mirada a la situación social de la población venezolana. Encuesta Nacional de Condiciones de Vida. 2014. IIES-UCAB. Caracas. 2015, El informe de la encuesta del 2015 está en elaboración pero la base de datos está disponible en el Instituto de Investigaciones Económicas y Sociales de la UCAB.

cid_rfwp74.pdf
2015
Campante, F. & Sole, A., 2015. Implementando Politicas de Desarrollo Productivo En Chiapas: Marco Institucional.Abstract

Este documento propone un nuevo marco institucional para la implementación de políticas de desarrollo productivo (PDP) en Chiapas, con el objetivo de impulsar un cambio estructural de la economía chiapaneca en búsqueda de mayor diversidad y complejidad productiva.

La primera sección contiene un diagnóstico del contexto actual de PDP en el Estado. Se observa un bajo grado de implementación y ejecución, pese a la abundancia de análisis, prescripciones e iniciativas de apoyo a la empresa privada. Esta situación no se puede atribuir a la escasez de recursos. Aunque a nivel estatal no se dispone de muchos recursos para PDP, sí los hay al nivel de programas federales existentes. Se trata de deficiencias de coordinación y liderazgo en el sector público, que interactúan con problemas de coordinación dentro del propio sector privado, con la percepción de inestabilidad político-institucional, y con una historia de desconfianza, para conformar un escenario de escasa colaboración a distintos niveles, por lo que muchas de las oportunidades existentes quedan desaprovechadas.

La segunda sección describe los fundamentos conceptuales para un nuevo marco institucional que haga posible la implementación efectiva de PDP, reflejados en cuatro principios básicos. Primero, el nuevo marco debe construirse con relativamente pocos recursos presupuestarios del Estado. Segundo, se subraya que debe centrarse en la coordinación entre sector público y sector privado, lo que requiere capacidades y conocimientos específicos dentro del sector público, la construcción de una relación de confianza, y la promoción proactiva de la organización y coordinación del sector privado. Tercero, un énfasis en la provisión de bienes y servicios públicos, y no intervenciones de mercado. Cuarto, la promoción de un proceso dinámico iterativo.

Una vez establecidos los principios, en la tercera sección se detalla la propuesta concreta de coordinación para la implementación del nuevo marco institucional. Se centra ella en los siguientes cinco puntos. Primero, la designación de un ente implementador sobre el cual recaiga con claridad el liderazgo y la responsabilidad del proceso de implementación de PDP. Segundo, se recomienda dotar a dicho ente de un staff técnicamente competente. Tercero, debe tener autonomía política. Cuarto, debe ser proactivo, en un proceso de dinamización orientado a la acción. Por último, debe fomentar el liderazgo en el sector privado. Al final, se discuten ejemplos ilustrativos de cómo se podría dar la implementación práctica de ese proceso dinámico.

cid_wp_305_chiapas_institucional.pdf
2013
Pritchett, L. & Kenny, C., 2013. Promoting Millennium Development Ideals: The Risks of Defining Development Down.Abstract

The approach of 2015, the target date of the Millennium Development Goals, sets the stage for a global reengagement on the question of "what is development?" We argue that the post-2015 development framework for development should include Millennium Development Ideals which put into measurable form the high aspirations countries have for the well-being of their citizens. Standing alone, low bar targets like the existing Millennium Development Goals "define development down" and put at risk both domestic and global coalitions to support to an inclusive development agenda. Measuring development progress exclusively by low bar targets creates the illusion that specific targeted programs can be an adequate substitute for a broad national and global development agenda.

cid_working_paper_265.pdf