Douglas Barrios

2018
Barrios, D., et al., 2018. Tabasco: Growth Diagnostic.Abstract

Since 2003, the GDP per capita of Tabasco has consistently figured among the 4 largest in the country. However, this level of economic activity has not translated into an equally favorable performance in other social welfare metrics. According to CONEVAL, the Tabasco poverty rate in 2016 was 50.9%, seven percentage points higher than the national rate (43.6%). On the other hand, the average monthly income of the workers of the state is in the 40th percentile of all the states.

This discrepancy can be explained because the mining activity, despite accumulating only 3% of jobs, represents more than 50% of the state's GDP. If we only consider non-oil GDP, we have that the GDP per capita of the state has tended to be located around the country's median, and for 2016 it was in the 30th percentile nationwide.

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Barrios, D., et al., 2018. Tabasco: Reporte de Complejidad Ecónomica.Abstract

Este estudio busca identificar las capacidades productivas de Tabasco a partir de un análisis de la composición de sus exportaciones y su empleo basándose en la perspectiva de la complejidad económica. Asimismo, busca identificar productos potenciales que requieran una base de conocimientos productivos similar a la que ya tiene Tabasco y que le permita mejorar su complejidad económica actual y prospectiva.

Para tales efectos, primero se explora la evolución en el tiempo del valor de las exportaciones de Tabasco y la composición de las mismas, así como de los principales productos de exportación. En sentido, se tiene que las exportaciones de Tabasco están determinadas por el sector petrolero. Los envíos de petróleo representan alrededor del 97% de las exportaciones estatales y explican más del 90% del aumento de las exportaciones de la última década.

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Barrios, D., et al., 2018. Tabasco: Industrial Diagnostic.Abstract

En este estudio se consideraron los productos priorizados en el Reporte de Complejidad Económica de Tabasco y se procedió a evaluar su potencial a partir de un conjunto de consideraciones de mercado. Luego, se agregó el potencial de cada producto en distintas colecciones de producto, y se seleccionó una industria cuya estimulación y desarrollo constituya una apuesta de desarrollo prometedora el estado. Respecto de éste se detallaron algunas estadísticas generales como una forma de evaluar su potencial de crecimiento e impacto para la economía local, estatal y nacional.

Para el objeto de este estudio, el sector industrial escogido para el análisis de cuellos de botella fue el de “Químicos” y, más puntualmente, los productos: “Agentes de limpieza orgánicos (ex. Jabón)”, “Aprestos y aceleradores de tintura”, “Mezclas de sustancias odoríferas”, “Placas fotográficas” y “Tinta”. El desarrollo de esta colección de productos representa una importante oportunidad, la que, a la fecha, los productores mexicanos no han podido aprovechar del todo. Sin embargo, estos productos han presentado un gran dinamismo dentro de México en los años recientes. Entre 2004 y 2014, las exportaciones de México en estos productos se han duplicado, el empleo en los sectores asociados a estos productos ha aumentado un 20%, y el salario promedio en estos sectores ha aumentado entre 40% y 50%.

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Barrios, D., et al., 2018. Tabasco: Insumos para el desarrollo de recomendaciónes.Abstract
En este documento se presentaron una serie de insumos para el desarrollo de políticas para Tabasco, que apuntan a la estructuración de una estrategia de transformación productiva que le permita al estado revertir la tendencia adversa de los últimos años y promover una senda de crecimiento sostenido. Asimismo, este documento buscó consolidar los principales hallazgos de las investigaciones que hicieron parte del proyecto “Diseño de estrategias de transformación productiva para Tabasco.
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Barrios, D., et al., 2018. Campeche: Growth Diagnostic.Abstract

Campeche cuenta con el PIB per cápita más alto de todo México. Si bien buena parte de este desempeño se debe a la actividad petrolera (la cual representa 80% de la actividad económica del estado), incluso si se considera únicamente el PIB no petrolero per cápita el estado se ubicaba por encima del 80% de las entidades federativas del país. En 2016 el PIB per cápita de la entidad –a pesar de ser el más alto de todo México – era 45% de su valor en 2003, lo que equivale a una caída anual promedio de aproximadamente 6%. Si bien esta caída ha sido sostenida, las razones que la subyacen parecen haber variado en el tiempo.

En el período 2003-2009 se evidenció una divergencia entre el comportamiento de la actividad petrolera y la no petrolera. Por un lado, todos los sectores de la economía no petrolera, con la excepción de servicios de apoyo a los negocios, reflejaron tasas de crecimiento positivas. Por el contrario, la actividad petrolera cayó abruptamente, debido a que a pesar de que hubo aumentos en la cantidad de pozos de desarrollo perforados y en la cantidad de equipos de perforación activos, la producción petrolera cayó 26%, alcanzado con ello niveles que no se habían observado desde 1997.

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Barrios, D., et al., 2018. Campeche: Reporte de Complejidad Económica.Abstract
Este estudio busca identificar las capacidades productivas de Campeche a partir de un análisis de la composición de sus exportaciones y su empleo basándose en la perspectiva de la complejidad económica. Asimismo, busca identificar productos potenciales que requieran una base de conocimientos productivos similar a la que ya tiene Campeche y que le permita mejorar su complejidad económica actual y prospectiva.
Para tales efectos, primero se explora la evolución en el tiempo del valor de las exportaciones de Campeche y la composición de las mismas, así como de los principales productos de exportación. En sentido, se tiene que las exportaciones de Campeche están determinadas por el sector petrolero. Los envíos de petróleo representan alrededor del 88,7% de las exportaciones estatales y explican en su totalidad la caída de éstas desde el 2008.
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Barrios, D., et al., 2018. Campeche: Diagnóstico Industrial.Abstract

En este estudio se consideraron los productos priorizados en el Reporte de Complejidad Económica de Campeche y se procedió a evaluar su potencial a partir de un conjunto de consideraciones de mercado. Luego, se agregó el potencial de cada producto en distintas colecciones de producto, y se seleccionó una industria cuya estimulación y desarrollo constituya una apuesta de desarrollo prometedora el estado. Respecto de éste se detallaron algunas estadísticas generales como una forma de evaluar su potencial de crecimiento e impacto para la economía local, estatal y nacional.

Para el objeto de este estudio, el sector industrial escogido para el análisis de cuellos de botella fue el de “Textiles” y, más puntualmente, los productos: “Abrigos para mujeres, de punto”, “Calzoncillos para hombres, de punto”, “Camisas para hombres, de punto”, “Camisas para mujeres”, “Camisas para mujeres, de punto” , “Las demás prendas de vestir, de punto”, “Suéteres (jerseys) y artículos similares, de punto”, “Sostenes y artículos similares”, “Trajes para hombres, de punto”, “Trajes para mujeres, de punto”, “Trajes y pantalones para hombres”, “Trajes y pantalones para mujeres” y “Trapos y cordajes textiles en desperdicios”. El desarrollo de esta colección de productos puede representar una oportunidad. Sin embargo, recientemente las exportaciones de estos productos por parte de México han venido perdiendo espacios en el mercado global, siendo el valor de las exportaciones mexicanas de estos productos en la actualidad menos de la mitad de lo que era en 2004.

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Barrios, D., et al., 2018. Campeche: Insumos para el desarrollo de recomendaciónes.Abstract
En este documento se presentaron una serie de insumos para el desarrollo de políticas para Campeche, que apuntan a la estructuración de una estrategia de transformación productiva que le permita al estado revertir la tendencia adversa de los últimos años y promover una senda de crecimiento sostenido. Asimismo, este documento buscó consolidar los principales hallazgos de las investigaciones que hicieron parte del proyecto “Diseño de estrategias de transformación productiva para Campeche”.
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Barrios, D., et al., 2018. Baja California: Diagnóstico de Crecimiento.Abstract

Baja California se ha ubicado consistentemente entre los estados más prósperos de México, pero también entre los de crecimiento más volátil. De hecho, el desempeño económico reciente del estado estuvo marcado por una fuerte fase de desaceleración (como consecuencia de la crisis financiera en Estados Unidos), y una de recuperación, en la que si bien la entidad logró alcanzar sus niveles de crecimiento pre-crisis, solo ha podido hacerlo de manera parcial en términos de productividad, ingresos laborales, y empleo.

Esta trayectoria de colapso y recuperación parcial invita a una reflexión sobre los dilemas que enfrenta la entidad, particularmente en torno a sus fuentes de vulnerabilidad. Como se vio, una parte importante de la caída del producto durante el periodo de desaceleración viene explicada por la contracción de la demanda en los Estados Unidos. Sin embargo, factores más específicos al estado, tales como su integración multidimensional con California (incluyendo la del mercado inmobiliario), jugaron un papel amplificador de los efectos de la crisis. Adicionalmente, el hecho de que la entidad no haya sido capaz de mitigar los efectos de la transición tecnológica de su principal producto de exportación o de re-desplegar estos conocimientos productivos en actividades que permitieran recuperar plenamente los ingresos medianos, el empleo y la productividad laboral, puede ser indicio que existen características, propias de su naturaleza productiva, que abonan bien sea a aumentar la vulnerabilidad o a reducir la capacidad de recuperación.

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Barrios, D., et al., 2018. Baja California: Reporte de Complejidad Económica.Abstract
En el Diagnóstico de Crecimiento de Baja California se describieron las principales tendencias recientes del desempeño económico del estado. En esta subsección se resumen los principales hallazgos de dicho reporte, a modo de motivación para este estudio1. Baja California se ha ubicado consistentemente entre los estados más prósperos de México. Sin embargo, también destaca por presentar uno de los crecimientos más volátiles. La entidad fue la de menor crecimiento no-petrolero entre las 32 del país entre 2003-2010, sin embargo, desde entonces, ha crecido por encima de la media del país y a la par de otras entidades fronterizas. ¿Por qué la economía de Baja California ha presentado un desempeño más volátil? ¿Qué elementos propiciaron un ciclo de colapso y recuperación más acentuado que en otros lugares comparables? ¿Cuáles son las condiciones locales que amplifican la vulnerabilidad del estado y lo dejan más expuesto a crisis externas?
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Barrios, D., et al., 2018. Baja California: Diagnóstico Industrial.Abstract

En este estudio se consideraron los productos priorizados en el Reporte de Complejidad Económica de Baja California y se procedió a evaluar su potencial a partir de un conjunto de consideraciones de mercado. Luego, se agregó el potencial de cada producto en distintas colecciones de producto, y se seleccionó una industria cuya estimulación y desarrollo constituya una apuesta de desarrollo prometedora el estado. Respecto de éste se detallaron algunas estadísticas generales como una forma de evaluar su potencial de crecimiento e impacto para la economía local, estatal y nacional.

Para el objeto de este estudio, el sector industrial escogido para el análisis de cuellos de botella fue el de “Maquinaria industrial, herramientas y equipo” y puntualmente los productos: “Arboles de transmisión”, “Aparatos para soldar”, “Artículos de grifería para tuberías, calderas, etc.”, “Aparatos para regulación automáticos”, “Bombas para líquidos”, “Calderas para calefacción central” “Contadores de gas, líquido o electricidad”, “Densímetros, termómetros, etc.”, “Lavadoras de ropa”, “Los demás contadores”, “Máquinas de cosechar o trillas”, “Máquinas herramienta para trabajar madera”, “Máquinas para fabricar elementos impresores”, “Máquinas y aparatos para soldar”, “Máquinas y aparatos para trabajar caucho o plástico”, “Máquinas para el procesamiento de tela”, “Partes para máquinas para trabajar maderas o metales” y “Útiles intercambiables para herramientas de mano”. El desarrollo de esta colección de productos presenta oportunidades muy atractivas tanto a nivel nacional como internacional. Más aún, la producción de estos productos ha exhibido un importante dinamismo en el país durante los últimos años. Las exportaciones mexicanas de estos productos han aumentado en valor un 175% durante en el período 2004-2014. Asimismo, el empleo en las industrias asociadas al desarrollo de estos productos ha aumentado más de 35%.

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Barrios, D., et al., 2018. Baja California: Insumos para el desarrollo de recomendaciones.Abstract

En primer lugar, en este reporte se realizó una consolidación de los principales hallazgos de las investigaciones previas relativas al estado. En términos generales, se planteó que la entidad destaca por ser una de las más prospera del país, pero, al mismo tiempo, por haber exhibido un virtual estancamiento económico durante los últimos años. Esta situación se explicaría, en gran medida, por el efecto de la crisis financiera en Estados Unidos sobre su demanda por exportaciones, pero también por factores más específicos al estado, tales como el mayor impacto de la recesión estadounidense producto de la integración multidimensional de la entidad con California (incluyendo la inmobiliaria) y el shock tecnológico que afectara la producción de televisores, su producto de exportación más importante. Por otro lado, como principales restricciones a la diversificación productiva y el crecimiento económico en el futuro, se identificaron los problemas de inseguridad que vive el estado, así como su significativa dependencia de la actividad maquiladora. Este último elemento resulta relevante podría llevar a sobre-estimar las capacidades productivas existentes y hacer a la entidad más vulnerable a pequeños cambios regulatorios, tecnológicos o de demanda.

Posteriormente se presentó una descripción de las estrategias de desarrollo económico actuales encabezadas por autoridades a diversos niveles. Para ello, se realizó un mapeo de la oferta de programas públicos productivos y los actores que intervienen en su diseño y ejecución en base al Plan de Desarrollo Estatal 2014-2019, los Planes Municipales de Tijuana (2017-2019) y Mexicali (2017-2019) la Ley de Desarrollo Económico del Estado, la Agenda de Innovación, el Sistema Estatal de Indicadores, y la información cualitativa recogida durante visitas a la entidad. Esta revisión sistemática puso de relieve que el diseño de las estrategias de desarrollo económico ha contemplado, en su mayoría, proyectos con alcance vertical y un foco en la provisión de diferentes clases de insumos públicos. Esto resulta positivo toda que son precisamente este tipo de políticas las que presentan un mayor potencial para reducir los problemas de coordinación entre el sector público y privado y, por tanto, resultar en aumentos en la productividad. Sin perjuicio de lo anterior, es posible identificar obstáculos que inhiben una implementación eficiente de las estrategias. En particular, la falta de un proceso consultivo y guiado para la asignación de estímulos y la inexistencia de mecanismos para recolectar información sobre los factores que puedan desalentar la llegada de inversiones.

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Barrios, D., et al., 2018. There is a Future after Cars: Economic Growth Analysis for Hermosillo.Abstract

For 30 years, Hermosillo has been wondering whether it has a future after Ford. Until the early 1980s, the city relied mainly on agricultural activity. When the multinational motor company arrived in this northwestern Mexican city in 1986, it changed the history of a region that up until that point had relied heavily on agriculture. The assembly plant was established and many auto parts suppliers sprang up, triggering industrialization and increasing the complexity of its economy, its productivity, and wages. Intensive manufacturing development turned Hermosillo into the fifth richest metropolitan area in Mexico in 1998.

Broadly speaking, this growth trajectory was maintained. In 2015, Hermosillo was in the top 5% of wealthiest municipalities, with poverty levels and informal employment rates significantly lower than in the rest of the country. But the economy of this city in Sonora State has clearly lost its dynamism over the past few years. Even in Mexico’s low-growth context during the period 2005-2015, growth in per capita gross domestic product in Hermosillo (1.3%) fell below the federal average (1.4%). Hermosillo’s relative performance during this decade was not uniform. Between 2005 and 2010, it grew at a rate of 1.3%, placing it in the 66th percentile (among the top 34% for growth rate) of all municipalities in Mexico. In the second half of the decade, Hermosillo barely reached 1.2% growth, falling to the 47th percentile (53% of Mexican municipalities grew more). The situation worsened in the years 2013-2015, when output per worker fell by 7.2%.

What happened in Hermosillo? Can the current economic structure sustain the municipality’s high wages and guarantee future growth? What policy interventions are needed?

Seeking answers to these questions, the Center for International Development (CID) at Harvard University joined forces with the Inter-American Development Bank or IDB, in particular with its Emerging and Sustainable Cities Program (ESC). This program is a technical assistance initiative that provides support to regional governments to develop and execute urban sustainability projects. ESC’s goal is to contribute to priority urban interventions to provide the sustainable, harmonious growth of cities. This part of its vision is aligned with the idea of promoting inclusive growth and prosperity that guides CID’s research.

 

hermosillo_economic_analysis_cidrfwp96.pdf analisis_de_crecimiento_economico_para_hermosillo_cidrfwp96.pdf
2016
España, L.P., Morales, J.R. & Barrios, D., 2016. Poverty, coverage of the Missions and social protection needs for the economic reform of Venezuela.Abstract

Even before the oil price crisis began in 2014, progress in reducing poverty in Venezuela had ceased and official figures showed that. According to the INE, between 2008 and 2013, the percentage of the population living in poverty remained almost the same, going from 33.1% to 34.2%.

Estas son las últimas cifras oficiales de pobreza de ingreso que disponemos ya que la última contabilización oficial de porcentaje de población en situación de pobreza es la del segundo semestre de 2013[1]. A partir de ese momento la descripción social de la pobreza en Venezuela ha dependido de estudios independientes realizados entre otros, por un consorcio de varias universidades del país[2] que dan cuenta de la evolución de la pobreza entre 2014 y 2015 (ENCOVI, 2014 y 2015), años donde se precipitaron los precios del petróleo hasta un tercio de lo que llegaron a ser durante 2008 acelerando un proceso de deterioro en los indicadores de desempeño económico y bienestar del hogar.

Según estas fuentes independientes de información la pobreza de ingresos en Venezuela habría llegado hasta un 55% en 2014 y 76% en 2015. Cifras que por sí solas hablan de la necesidad diseñar un plan de reformas económicas y sociales para hacerle frente al impacto social de la caída de los precios del petróleo, así como al conjunto de factores, más allá de los precios del crudo, que han llevado al país a tres años continuos de recesión y aumento de la pobreza.

En atención a lo anterior, el presente trabajo se enmarca dentro del conjunto de ejercicios de investigación que son necesarios para poder diseñar un programa de estabilización económica y su correspondiente plan de protección social. En ese sentido, en lo que sigue trataremos de dimensionar el número de familias que necesitarían formar parte de este potencial plan de protección social.

Para ello nos valdremos como fuente de información de la ENCOVI 2014 y 2015, encuestas desde las cuales no sólo tenemos información para contabilizar los hogares e individuos en estado de necesidad, sino además las coberturas probables de los programas sociales (Misiones) que actualmente implementa el gobierno de Venezuela, para de esta forma estimar; en primer lugar, las familias en situación de pobreza que reciben beneficios sociales; en segundo lugar las que estando en esa condición de pobreza no los reciben y; por último, y con miras a la reforma de los programas y la introducción de elementos de progresividad distributiva, los beneficiarios que aún sin ser población objetivo, por no estar en situación de pobreza, son receptores de transferencias, pensiones o becas por parte del Estado.

Adicionalmente a lo anterior, las políticas de control de cambio y la regulación de los precios, aunado a los problemas de abastecimiento, han hecho que los precios de los bienes a los que tienen acceso los distintos grupos sociales varían según si se adquieren en los mercados controlados o en los informales. Estos diferenciales de precios son muy importantes y están generando impactos distributivos difíciles de estimar, pero fundamentales para entender las necesidades de protección social que requieren los hogares para cubrir la canasta de productos básicos.

Es por ello que este trabajo también se propone describir a muy alto nivel los problemas distributivos generados por los diferenciales de precios. Si bien probablemente no sea posible llegar a conclusiones definitivas, al menos plantearemos lo relevante del tema para entender como la escasez de productos y las regulaciones de precios han introducido un conjunto de distorsiones en los precios y en el acceso a los bienes esenciales y presentaremos algunos de los dilemas y preguntas que estas distorsiones generan al momento de analizar la capacidad de satisfacer necesidades básicas en Venezuela.

[1] En Agosto de 2016, el Instituto Nacional de Estadística (INE) publicó estadísticas sobre el porcentaje de hogares en situación de pobreza por primera vez desde el año 2013. La serie fue actualizada para incluir los datos de 2014 y el primer semestre de 2015. Para el primer semestre de 2014 la cifra de hogares en situación de pobreza por ingreso alcanzó 29,5%, para el segundo semestre de ese año llegó a 32,6% y finalmente para el primer semestre de 2015 33,1% de los hogares se encontraban en situación de pobreza por ingresos. Sin embargo, el INE no ha hecho públicas ni el valor de Canasta Alimentaria Normativa para 2015, ni las Encuestas de Hogares que sustentan este cálculo ni las cifras de pobreza por ingreso como porcentaje de la población.

[2] We refer to the National Survey of Living Conditions (ENCOVI) conducted in 2014 and 2015 by the Andrés Bello Catholic University, the Simón Bolívar University and the Central de Venezuela. The results and report of the 2014 survey can be seen in: Zuñiga, Genny and González, Marino. A look at the social situation of the Venezuelan population. National Survey of Living Conditions. 2014 . IIES-UCAB. Caracas. 2015, The report of the 2015 survey is being prepared but the database is available at the Institute of Economic and Social Research of the UCAB.

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Andrews, M., Russell, S. & Barrios, D., 2016. Governance and the Challenge of Development Through Sports: A Framework for Action.Abstract

Previous papers such as Russell, Barrios & Andrews (2016), Guerra (2016), and Russell, Tokman, Barrios & Andrews (2016) have aimed to provide an empirical view into the sports economy. This proves to be a difficult task, given the many definitions of ‘sports’ and data deficiencies and differences in the sports domain (between contexts and over time). The emerging view in these previous papers provides interesting information about the sports sector, however: it shows, for instance, that different contexts have differently intensive sports sectors, and that sports activities overlap with other parts of the economy. This kind of information is useful for policymakers in governments trying to promote sports activities and use sports to advance the cause of broad-based social and economic development.

This paper is written with these policymakers in mind. It intends to offer a guide such agents can use in constructing sports policies focused on achieving development goals (what we call development through sports[1]), and discusses ways in which these policymakers can employ empirical evidence to inform such policies.  

The paper draws on the concept of ‘governance’ to structure its discussion. Taking a principal-agent approach to the topic, governance is used here to refer to the exercise of authority, by one set of agents, on behalf of another set of agents, to achieve specific objectives. Building on such a definition, the paper looks at the way governmental bodies engage in sports when acting to further the interests of citizens, most notably using political and executive authority to promote social and economic development. This focus on governance for development through sports (asking why and how governments use authority to promote sports for broader social and economic development objectives[2]) is different from governance of sports (which focuses on how governments and other bodies exercise authority to control and manage sports activities themselves), which others explore in detail but we will not discuss.[3]

The paper has five main sections. A first section defines what we mean by ‘governance’ in the context of this study. It describes an ends-means approach to the topic—where we emphasize understanding the goals of governance policy (or governance ends) and then thinking about the ways governments try to achieve such goals (the governance means). The discussion concludes by asking what the governance ends and means are in a development through sports agenda. The question is expanded to ask whether one can use empirical evidence to reflect on such ends and means.  One sees this, for instance, in the use of ‘governance indicators’ and ‘governance dashboards’ in the international development domain. A second section details the research method we used to address these questions. This mixed method approach started by building case studies of sports policy interventions in various national and sub-national governments to obtain a perspective on what these policies tend to involve (across space and time). It then expanded into an analysis of sports policies in a broad set of national and sub-national governments to identify common development through sport ends and means.  Finally, it involved experimentation with selected data sources to show how the ends and means might be presented in indicators and dashboards—to offer evidence-based windows into development through sports policy regimes.

Based on this research, sections three and four discuss the governance ends and means commonly pursued and employed by governments in this kind of policy process. The sections identify three common ends (or goals)—inclusion, economic growth, and health—and a host of common means—like the provision of sports facilities, organized activities, training support, financial incentives, and more—used in fostering a development through sports agenda. Data are used from local authorities in England to show the difficulties of building indicators reflecting such policy agendas, but also to illustrate the potential value of evidence-based dashboards of these policy regimes. It needs to be stated that this work is more descriptive than analytical, showing how data can be used to provide an evidence-based perspective on this domain rather than formally testing hypotheses about the relationship between specific policy means and ends. In this regard, the work is more indicative of potential applications rather than prescriptive. A conclusion summarizes the discussion and presents a model for a potential dashboard of governance in a development through sports policy agenda.

 

[1] This terminology comes from Houlihan and White, who identify the “tension between development through sport (with the emphasis on social objectives and sport as a tool for human development) and development of sport (where sport was valued for its own sake)” (Houlihan & White 2002, 4).

[2] The paper relates to a vibrant literature on this topic, which investigates the reasons and ways governments support the sports sector (classic and recent studies in this literature include Adams and Harris (2014), Gerretsenand Rosentraub (2015), Grix and Carmichael (2012), Grix (2015), Hallman and Petry (2013), Houlihan (2002, 2005, 2016), Houlihan and White (2002), Hylton (2013), Koski and Lämsä (2015), Schulenkorf and Adair (2013), and Vuori et al. (1995).

[3] Work on the governance of sports assesses the way international entities like FIFA and the IOC work with national and local governmental bodies to oversee, regulate, and otherwise manage sports like football and the Olympic movement, using authority to create and implement rules on behalf of those involved in the sport itself. See, for instance Forster (2006), Geeraert (2013), and Misener (2014).

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Russell, S., et al., 2016. Keeping One's Eye on the Ball: Exploring the Intensity of Sports Activities across Europe.Abstract

As described in Russell, Barrios & Andrews (2016), past attempts to understand the sports economy have been constrained by a number of data limitations. For instance, many of these accounts use revenues when value added measures would be more appropriate. Similarly, many accounts use top-down definitions that result in double counting and an inflated estimate of the size of the sports economy. More importantly, past accounts have focused most of their efforts estimating the overarching size of the sports economy. Constrained by aggregated data that groups a wide range of sports-related economic activities together, they primarily discuss the size of the sports-related economic activity. Their focus on answering the question of "How big?" conceals substantial differences between activities. Core sports activities, such as professional sports teams, behave very differently than activities, like sporting goods manufacturing that are closer to the periphery of the sports economy. Likewise, there are even important differences amongst core sports activities. Professional sports teams are very different than fitness facilities, and they might differ in different respects.

Guerra (2016) demonstrates that, when detailed, disaggregated data are available, the possibilities to analyze and understand the sports are greatly increased. For instance, Guerra (2016)  were able to conduct skills-based analyses, magnitude analyses, employment characterizations, geographic distribution analyses, and calculations of the intensity of sports activities. The sector disaggregation, spatial disaggregation, and database complementarity present in the Mexico data used in that paper therefore enables a more detailed and nuanced understanding of sports and sports-related economic activity.

Data with characteristics similar to those found in Mexico are few and far between. We have, unfortunately, been unable to completely escape such data limitations. However, we have compiled and analyzed a large array of employment data on sports-related economic activities in Europe. In the paper that follows, we describe our analyses of these data and the findings produced.

Section 1 begins with a discussion of employment in sports and an explanation of why we chose this variable for our analyses. Section 2 provides an overview of the data used in this paper particularly focusing on the differences between it and the Mexico data discussed in Guerra (2016). It also describes the methodology we use. We analyze these data using one of two related measures to understand the intensity of sports-related activities across different geographic areas in countries. We also construct measures at the level of a single country in order to compare across entire economies. At the international level, we adopt the revealed comparative advantage (RCA) measure that Balassa (1965) first developed to analyze international trade. Within specific countries, however, we use a population-adjusted version of the RCA measure known as RPOP. Section 3 presents the most relevant findings and Section 4 discusses their limitations. Section 5 concludes with the lessons learned and avenues for future research. While there are limitations on these analyses, they can give policymakers a better understanding of the distribution and concentration of sports across space. Such information can serve as an important input for sports-related investment decisions and other sports-related policies.

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Barrios, D., Russell, S. & Andrews, M., 2016. Bringing Home the Gold? A Review of the Economic Impact of Hosting Mega-Events.Abstract

There is perhaps no larger sports policy decision than the decision to host or bid to host a mega-event like the FIFA World Cup or the Summer Olympics. Hosts and bidders usually justify their decisions by touting their potential impact. Many organizers and promoters either fund or widely disseminate ex-ante studies that tend to highlight the positive effects of the event. For instance, the consultancy firm Ernst & Young produced a 2010 report prior to the 2014 World Cup in Brazil that painted an optimistic picture of the event’s potential legacy. It estimated that an additional R$ 142.39 billion (4.91% of 2010 GDP) would flow through the Brazilian economy over the 2010-2014 period, generating 3.63 million jobs per year, R$ 63.48 billion (2.17% of 2010 GDP) of income for the population and additional tax collection of R$ 18.13 billion (0.62% of 2010 GDP) for the local, state and federal governments. Ernst & Young estimated that during the same period 2.98 million additional visitors would travel to Brazil, increasing the international tourist inflow up to 79%.

Such results, if true, would clearly attractive for governments considering a bid, but these expected impacts don’t always materialize. Moreover, hosting mega-events requires significant investments - and the cost of these investments is rising. Zimbalist notes emerging economies like China, Brazil, and South Africa have increasingly perceived "mega-events as a sort of coming-out party signaling that [they are] now a modernized economy, ready to make [their] presence felt in world trade and politics" (Zimbalist 2015). Their intentions may be noble, but the intention of using mega-events as a "coming-out party" means developing countries hoping to host them need to make massive investments. They are confronted by significant obstacles in that they lack sufficient stadiums, accommodations, transportation systems, and other sports-related infrastructure. As a result, each of the mega-events hosted by emerging economies has been exorbitantly expensive. The 2014 World Cup cost Brazil between USD 15 billion and USD 20 billion, while Beijing reportedly spent USD 40 billion prior to the 2008 Summer Olympic (Zimbalist 2015). Additionally, as the debt-ridden 1976 Summer Olympics in Montreal demonstrates, expensive mega-events are not limited to emerging economies alone. Flyvbjerg and Stewart have even shown that every Olympics since 1960 has gone over budget (Flyvbjerg and Stewart 2012).

Such incredible figures, in terms of both costs and benefits, beget the question: are mega-events worth it? Which type of reports should governments focus their attention on? What economic consequences should a government reasonably expect? With such high stakes, policymakers need to choose wisely. We attempt to answer these questions and aid the decisions of policymakers by providing a concise review of the rich academic literature on mega-events. For the purposes of this paper, we mainly focus on the Summer Olympic Games and the FIFA World Cup as mega-events. However, we also leverage information regarding events like the Winter Olympic Games, the UEFA football championships, and the Commonwealth Games. These events are organized on a smaller scale than the previous two, but they might provide some insights on how to best understand mega-events. We focus on claims surrounding the direct or indirect mechanisms that facilitate the impact that ex-ante studies predict. We provide a review of these claims and their validity according to the existing literature.

Section 1 focuses on the argument that mega-events lead to increased economic activity in the host economy. Specifically, we evaluate whether or not mega-events leads to access to previously inaccessible funds and increased investments. These investments could theoretically come from supranational organizations, private stakeholders, or public stakeholders. We also consider whether or not these new expenditures and investments have the multiplicative effect that many ex-ante studies assume they have. We finally investigate if the economic activity surrounding mega-events leads to increased revenues and tax collection for host governments. Overall, the existing academic literature suggests that any increased economic activity resulting from the event is routinely dwarfed by additional public budgetary commitments. Moreover, the arguments regarding multiplicative effects and increased revenues also tend to be exaggerated.

Section 2 shifts the focus to the potential impact of mega-events on a specific industry: tourism. We explore the effect of mega-events on the number of tourists visiting the host region and their spending habits. We explore this channel both for analyses specific to a single mega-event and for cross-country evaluations incorporating many events. Next, we consider the impact of a mega-event on a region’s brand and image in the international community with the idea of testing if hosting the competition will impact future tourism. Finally, we consider if mega-events lead to increases in the capacity of a city or country to welcome future tourists as a result of improved airport infrastructure, accommodations, and/or transportation systems. As was true in Section 1, the academic literature suggests that the claims of many ex-ante studies are misleading. Our review finds that there is some evidence for increases in tourist arrivals to certain events, but those increases are far smaller than what is generally predicted beforehand. These effects are also usually dependent on factors, such as the timing of the competition, that are specific to the host region and the event itself.

Section 3 briefly discusses other potential qualitative and social impacts of mega-events such as international business relations, crime reduction, and the "feel-good effect." In the penultimate section, Section 4, we discuss how these conclusions should impact the decision-making of policymakers. Finally, in a short conclusion, we summarize the findings of our review.

cid_wp320_megaevents.pdf
Russell, S., Barrios, D. & Andrews, M., 2016. Getting the Ball Rolling: Basis for Assessing the Sports Economy.Abstract

Data on the sports economy is often difficult to interpret, far from transparent, or simply unavailable. Data fraught with weaknesses causes observers of the sports economy to account for the sector differently, rendering their analyses difficult to compare or causing them to simply disagree. Such disagreement means that claims regarding the economic spillovers of the industry can be easily manipulated or exaggerated. Thoroughly accounting for the industry is therefore an important initial step in assessing the economic importance of sports-related activities. For instance, what do policymakers mean when they discuss sports-related economic activities? What activities are considered part of the "sports economy?" What are the difficulties associated with accounting for these activities? Answering these basic questions allows governments to improve their policies.

The paper below assesses existing attempts to understand the sports economy and proposes a more nuanced way to consider the industry. Section 1 provides a brief overview of existing accounts of the sports economy. We first differentiate between three types of assessments: market research accounts conducted by consulting groups, academic accounts written by scholars, and structural accounts initiated primarily by national statistical agencies. We then discuss the European Union’s (EU) recent work to better account for and understand the sports economy. Section 2 describes the challenges constraining existing accounts of the sports economy. We describe two major constraints - measurement challenges and definition challenges - and highlight how the EU's work has attempted to address them. We conclude that, although the Vilnius Definition improves upon previous accounts, it still features areas for improvement.

Section 3 therefore proposes a paradigm shift with respect to how we understand the sports economy. Instead of primarily inquiring about the size of the sports economy, the approach recognizes the diversity of sports-related economic activities and of relevant dimensions of analysis. It therefore warns against attempts at aggregation before there are better data and more widely agreed upon definitions of the sports economy. It asks the following questions: How different are sports-related sectors? Are fitness facilities, for instance, comparable to professional sports clubs in terms of their production scheme and type of employment? Should they be understood together or treated separately? We briefly explore difference in sports-related industry classifications using data from the Netherlands, Mexico, and the United States. Finally, in a short conclusion, we discuss how these differences could be more fully explored in the future, especially if improvements are made with respect to data disaggregation and standardization.

cidwp_321_assessing_sports_economy.pdf